DEPENDENCIAS CONCEJILES


LA CÁMARA

El lugar habitual de reunión del Concejo restringido madrileño era una cámara situada en la iglesia de San Salvador, utilizada para tal fin al menos desde 1388. No pasaba de ser un pequeño e incómodo cuarto situado «sobre el portal de la dicha eglesia de Sant Salvador que está hazia la plaza».

LA CÁMARA NUEVA

En 1481, el visitador real Juan Ramírez de Guzmán presionó para que se reparar la vieja cámara; estaba «cayda», los regidores tenían que reunirse dentro del templo, y «estorvavan de dezir las oras que ende se dizían». Se estableció para ello una sisa de 50.000 maravedís sobre la carne: las obras comenzaron en 1487 y duraron seis meses. Para esta cámara nueva se adquirieron tres alfombras que se colocarían sobre los escaños de los regidores y un banco para asiento del escribano, que se situó delante del arca de los privilegios.

Ya en 1490 hubo que hacer reparaciones en ella, pues cuando llovía el agua vertida por el tejado de la cámara producía goteras en el edificio de la iglesia: «el cura y perrochanos de la iglesia de Sant Salvador se agravian diziendo que a causa que las aguas desta sala caen en el tejado de la nave de la dicha iglesia y dello recibe mucho daño y está una pared para caer».

EL ARCA DE LOS PRIVILEGIOS

El «arca de los previllejos», que se adquirió en 1488 por veintiocho reales, se custodiaba en la cámara del Concejo; tenía una cerradura con tres llaves (que quedaban en poder del escribano y de dos regidores) y estaba protegida por una verja de hierro. En ella se guardaban el pendón de la Villa, los privilegios, escrituras, ordenanzas, fueros y otros documentos importantes. A principios del siglo XVI, por reparaciones en la cámara, el arca se trasladó al templo de Santo Domingo, y en 1514 se le habilitó en el coro de San Salvador «una bóveda de ladrillo (…) con sus puertas e rexas de hierro muy rezio, de manera questé a recabdo».


 

EL AUDITORIO

El Concejo madrileño dispuso, al menos desde el siglo XV, de un auditorio o Sala de Audiencia «donde ha de librar la justicia», que se utilizaba para ver pleitos, resolver reclamaciones, etc. En 1492, los regidores acordaron trasladar ese auditorio a un local situado en la plaza de San Salvador, mayor y mejor acondicionado, pues el actual «está muy encubierto e estrecho e quando llueve se moja todo».

Se custodiaban en él, además de otros documentos, algunas ordenanzas, como las de panes y viñas (1498: «acordaron que las ordenanzas de panes e viñas se asienten en una tabla e se ponga en la Audiencia»).


 

LA CÁRCEL

Inicialmente, la cárcel pública no tuvo una sede fija: los presos quedaban custodiados en la casa del juez o de los andadores, cuyo alquiler pagaba el Concejo. En las primeras décadas del siglo XV los documentos ya vinculan la cárcel a la recién creada figura del corregidor: este funcionario real, todavía sin casa propia, recibía de la villa, además de su salario, una cantidad adicional para arrendar una vivienda, una de cuyas dependencias se utilizaba como cárcel. 

LA CÁRCEL DE LA PUERTA DE GUADALAJARA 

Durante bastantes décadas esta casa-cárcel del corregidor estuvo en la calle Mayor, entre la puerta de Guadalajara y la plaza de San Salvador, en una manzana cuyo solar lo ocupa actualmente la plaza de San Miguel. A partir de cierto momento esta cárcel primitiva se desdobló en dos, permitiendo así una custodia selectiva de los presos: en 1484, los regidores solicitaron al corregidor «que la prisión de la rred, porque es muy dura segund el lugar donde él la tiene, que aquélla sea para los presos de crimen y que los que fueran presos por debdas o por cosas ceviles, que tengan otra prisión de cadenas o de otro lugar más convenibles, pues la cárcel non se hizo para penas sino para guarda», acordándose «que los presos de crimen estén en la prisión de la rred y los otros presos de lo cevil estén en una sala arriba»

Fue a finales del siglo XV cuando se decidió comprar un edificio que pudiera servir de forma estable y definitiva para alojamiento del corregidor y cárcel. Se eligió la hasta entonces alhóndiga (en uso como tal desde 1493 hasta 1497), en la esquina noroeste de la plaza de San Salvador; la adquisición se realizó en 1513, y las obras de acondicionamiento duraron dos años. Sin embargo, la cárcel permaneció durante bastantes años en el antiguo local de la puerta de Guadalajara: su traslado a la plaza de San Salvador se dilató hasta la década de 1570.