La primera muralla de que dispuso Madrid se construyó en el siglo IX, alrededor de la alcazaba o ciudadela (en árabe, al-mudayna o almudena) musulmana que, para acoger la residencia del gobernador y la sede del poder estatal, había crecido al sur del alcázar. Éste quedaba exento por sus otros tres lados, pues lo abrupto del terreno facilitaba su defensa: a poniente, los escarpes situados sobre la vega del río, y al norte y al este los barrancos y arroyo del Arenal hacían innecesaria cualquier otra protección adicional. La calidad de esta fortificación fue destacada por los cronistas musulmanes de la época; siglos después, Quintana la describiría como "fortíssima de cal y canto y argamasa, leuantada y gruessa, de doze pies -casi tres metros y medio- en ancho, con grandes cubos, torres, barbacanas y fosos".

La superficie de este reducido recinto, incluyendo el alcázar, sobrepasaba escasamente las nueve hectáreas. La longitud de la muralla que lo delimitaba era de 980 metros, y abarcaba el suelo de las actuales plaza de la Armería y catedral de la Almudena. Todas sus torres serían rectangulares, con zarpa en la base y poco salientes respecto a la línea del muro; sus puertas eran de acceso directo sin recodo, y sólo dispuso de foso exterior en el tramo oriental, pues allí el terreno circundante tenía una altura superior a la de la propia muralla.

No obstante lo dicho, las investigaciones más recientes parecen indicar que el primer recinto murado que construyeron los musulmanes fue más pequeño que éste, ocupando sólo el cerro de la Almudena y cerrándose por el norte a través de la plaza actual de la Armería; es el que en los textos actuales se denomina "recinto emiral".

Muralla musulmana de Madrid, sobre el plano actual
Muralla musulmana de Madrid, sobre el plano actual

 

EL ALCÁZAR MUSULMAN

No existe dato alguno acerca del alcázar musulmán, e incluso hay quienes plantean dudas sobre su existencia, pero nosotros sí creemos que, como punto de referencia de la alcazaba, hubo de existir algún tipo de fortaleza en ella, dado el carácter fronterizo del Madrid bajomedieval. Tradicionalmente se ha supuesto que estaría emplazado en el mismo solar del actual Palacio Real; en la actualidad, sin embargo, la mayoría de los autores lo sitúan dentro del recinto pero en localización sin precisar, distinta a la dicha.

Puede suponerse que ese primitivo alcázar fue un edificio de planta rectangular, con patio central y diversas dependencias su alrededor.

 

Tramo ALCÁZAR - PUERTA DE LA VEGA

Lienzo de muralla entre el alcázar y la Puerta de la Vega (dibujo de Wingaerde)
Lienzo de muralla entre el alcázar y la Puerta de la Vega (dibujo de Wingaerde)

La muralla musulmana arrancaba de la esquina suroeste del alcázar, y discurría sobre la inexpugnable protección natural del escarpe de la vega, en línea casi recta, hasta la Puerta de la Vega (llamada de Alvega en los documentos medievales). Era ésta una puerta que se abría al suroeste -aproximadamente, a la altura de la hornacina situada en el arranque de la actual cuesta de la Vega, muy cerca de la entrada a la cripta de la Almudena- y, al decir del cronista Quintana, "por descubrirse desde ella vna gran vega a la parte del río, tomó della el nombre. Era también angosta, y estaua debaxo de vna fuerte torre cauallero; tenía dos estancias, y en el hueco de la de adentro auía dos escaleras a los dos lados, en cada vno la suya, muy angostas, por donde se subía a lo alto. En la de afuera auía en el punto del Arco vn agujero,donde tenían de secreto vna gran pesa de hierro, que en tiempo de guerra, con algún trabuco o torno dexauan caer con violencia, haziendo a los que hallauan debaxo mil menuzos. En medio de las dos estancias estauan las Puertas guarnecidas con vna rezia hoja de hierro y vna muy fuerte clauazón".

Puerta de la Vega (dibujo de Wingaerde)  
Puerta de la Vega y zona circundante (plano de Texeira)
Puerta de la Vega
(dibujo de Wingaerde)
 
Puerta de la Vega y zona circundante
(plano de Texeira)

Es muy probable que no fuese una sola torre, sino dos, las que protegían la puerta; en ese caso, ambas estarían unidas por un matacán que les conferiría el aspecto de recio torreón único. Es así como aparece en las vistas de Wingaerde y en el plano de Texeira; ésta de la Vega es, por cierto, la única puerta medieval madrileña de la que se conservan documentos gráficos -los citados- suficientemente detallados, y la que se mantuvo en pie por más tiempo, pues el caserío no pudo crecer a su salida. Ésta era un camino o carril empinado siempre lleno de lodo y objeto de continuas reparaciones, casi barranco por su gran desnivel, que conducía hasta las proximidades del Manzanares. Excavaciones recientes han sacado a la luz la cimentación de una de las torres laterales de la puerta original, de 4'5 metros de ancho y 3'5 de saliente respecto a la muralla.

La puerta se demolió y reconstruyó en 1708, y en 1820, a instancias de la última duquesa de Benavente, viuda de Osuna, fue sustituida por un portillo de madera, que se derribó definitivamente hacia 1870.

 

Tramo PUERTA DE LA VEGA - PUERTA DE SANTA MARÍA

Desde la Puerta de la Vega, la muralla torcía en dirección sudeste para atravesar el terreno sobre el que mucho después se construirían las casas del marqués de Malpica. Los 100 metros iniciales de este lienzo (ver fotografías), con seis torres rectangulares en su desarrollo, quedaron al descubierto en 1975 (parte de ellos ya eran visibles desde 1950) tras los trabajos de limpieza y desescombro realizados en el solar de la calle Mayor, número 85. La cimentación y el basamento están construidos con sillares de pedernal escuadrados al exterior, y el cuerpo principal lo forman un doble paramento de sillares de piedra caliza con aparejo cordobés -doblemente atizonado- y un núcleo interior de mampostería trabada con argamasa de cal; su espesor es de unos tres metros y su altura varía entre los once y los doce.

Primera parte del lienzo que unía la Puerta de la Vega con la de Santa María (estado actual)
Primera parte del lienzo que unía la Puerta de la Vega con la de Santa María (estado actual)

La primera de las torres visibles es la cimentación de la que flanqueaba la Puerta de la Vega a su derecha según se entraba al recinto; tiene 3,5 por 4,5 metros en planta, y una altura que no supera los 2 metros. La propia puerta y su torre defensiva izquierda han de encontrarse bajo la calle Mayor. La segunda torre de este lienzo aparece desmontada, y a continuación de ella hay un portillo adintelado de 2 por 1 metros, de la misma época que la muralla. Las dos torres siguientes, tercera y cuarta, están conservadas en gran parte de su altura. Este tramo es visitable, y se encuentra en el actual Parque del Emir Mohamed I. El lienzo visible continúa por el solar de la calle Mayor, número 83, con un quinto torreón completo, y pasa bajo el edificio de la calle Bailén, número 12, con un sexto y último torreón entero.

A la derecha, el lienzo que uniría el cuarto torreón con la Torre de Narigües
A la derecha, el lienzo que uniría el cuarto torreón con la Torre de Narigües

Quinto torreón, en la calle Mayor 83
Quinto torreón, en la calle Mayor 83

Del cuarto de estos torreones arranca un lienzo de muralla de unos cuarenta metros de longitud que se dirige, enfilando al sur, hacia el lugar donde la tradición sitúa la Torre de Narigues. Era ésta, según Quintana, "un Castillo muy fuerte, que por serlo tanto le llamauan fortaleza, y por otro nombre la Torre Narigues del Pozacho, por estar en forma de nariz (...), donde auía vn Castellano y gente de guarnición". El nombre podría derivar, aunque con muchas reservas, del árabe narchís, "el narciso". De ser cierta su existencia, podría haberse tratado de una torre albarrana, es decir, exenta y separada de la línea de la muralla pero unida a ella mediante un puente o lienzo; su misión sería servir de otero para dominar las huertas del Pozacho, barranco de San Pedro y todo el espacio circundante; el propio barranco serviría de cava defensiva natural en el lienzo sur de la muralla. En cualquier caso, desapareció antes de 1650, pues ya no figura en el plano de Texeira.

Lienzo de muralla bajo el edificio de C/ Bailén, 12
Lienzo de muralla bajo el edificio de C/ Bailén, 12

A continuación de este extenso lienzo visitable, la muralla atravesaba la actual calle de Bailén a la altura del estribo norte del Viaducto y rodeaba, girando bruscamente al norte, el solar en el que luego se edificarían -siglo XVII- las casas del duque de Uceda (más tarde, Capitanía General); el posterior Pretil de los Consejos, que da nombre a la calle trasera del palacio de Uceda, se construyó precisamente para contener las tierras que antes sostenía la cerca. Inmediatemente después, el muro se abría, ya sobre la calle Mayor, en la segunda de sus puertas.

Era ésta la Puerta de Santa María, que daba salida hacia oriente y estaba situada sobre la calle Mayor, a la altura de la embocadura de la del Factor. El cronista Quintana dijo de ella que "era vna torre cauallero fortíssima de pedernal, cuya fortaleza se experimentó en la dificultad que tuuieron muchos oficiales para desencajar la cantería della, quando por ensanchar aquel passo se derribó; y deuía de ser angosta, pues fue necessaria su ruina para la comodidad del passo". Estaba protegida por una única torre, y ya en 1515 hay noticias de su ruina casi total y de la que era su denominación medieval, pues en las Actas del Concejo se habla de que la "torre e arco del Almudena se enpezó a caher e se cayó, de suyo, un pedazo della, e lo que queda está en mucho peligro e en perjuizio de los que por allí pasan". Es probable que ya en aquel momento fuera derribada -su piedra se utilizó para reparo de "la puente de Valnadú"-, y sustituida por tres arcos de ladrillo, desapareciendo finalmente éstos con ocasión del recibimiento en 1569 a doña Ana de Austria, esposa de Felipe II.

 

Tramo PUERTA DE SANTA MARÍA - ALCÁZAR

Desde la Puerta de Santa María, la muralla seguía la curva de la calle del Factor (ésta sería, así, recuerdo de la ronda exterior o cava de la muralla, en su tramo más vulnerable) hasta alcanzar los altos de Rebeque (cota más alta de este recinto) para, al poco, enderezarse y buscar en línea sensiblemente recta la unión con la esquina sureste del alcázar, tras atravesar los desplomes del foso de la fortaleza. Hay autores, como Montero Vallejo, que desplazan el tramo inicial a la acera derecha de la calle del Factor; ésta habría sido, en ese caso, ronda interior y no exterior. No parece posible, por otra parte, que sobre el solar de la iglesia de San Nicolás se encuentren los restos de una segunda torre albarrana, que habría servido de protección frente a los terrenos más elevados de la zona exterior contigua.

No queda ningún resto de todo este lienzo oriental, pues fue, seguramente, el que primero se demolió o quedó oculto bajo la edificación. Su carácter de muralla interior en época ya cristiana le hizo perder todo valor defensivo, por lo que el Concejo no tuvo ningún interés en repararlo y mantenerlo en pie.

En este último tramo, muy próxima ya al alcázar pero no contigua a él, se abría la Puerta de Xagra -Asagra en algunos documentos medievales-, tercera y última de las que comunicaban el recinto de la alcazaba con el exterior, en las inmediaciones del cementerio de la Huesa del Raf y orientada hacia el noreste. Puede que no pasara de ser un simple postigo, pero era necesario para dar acceso al ejido del Campo del Rey y a la parroquia de San Miguel de Sagra. Estaba protegida por una torre pequeña, seguramente albarrana, que hubo de repararse en la segunda década del siglo XVI, durante la penúltima estancia de Fernando el Católico en la villa. En cuanto a su etimología, se admite la equivalencia entre sagra y campo o espacio agrícola, convirtiéndose así en la "Puerta del campo", hermana menor de la puerta toledana de Bisagra.

 

LA MEDINILLA O RECINTO INTERMEDIO

Algunos autores creen probable que antes de la entrada de Alfonso VI ya se hubiera construido una segunda muralla defensiva que permitiera guarecer dentro de muros, de forma permanente, a la población de los arrabales musulmanes de la ciudad, precisamente en unos años (segunda mitad del siglo XI) en los que la frontera del combate estaba muy cerca y la presión de las campañas militares castellanas se hacía más acuciante por momentos. La hipótesis se basa en unos restos hallados hacia 1944 en la plaza de la Villa (que Oliver Asín cree, sin embargo, pertenecientes a los antiguos viajes de agua) y la posible existencia de un cubo de muralla en la iglesia de Santiago, desmontado en 1648 para la reforma de su capilla mayor; también se aduce en su favor la probable raiz arábiga de Valnadú, nombre de una de las puertas del recinto cristiano, suponiendo, en este caso, una primera localización de esta entrada en sitio distinto al conocido. De todas formas, ninguna tradición ha recogido la existencia de este recinto intermedio.

Muro de la medinilla, sobre el plano actual
Muro de la medinilla, sobre el plano actual
 

De haber existido, este muro intermedio podría haber comenzado en algún punto cercano al pretil de los Consejos, habría bordeado a media ladera la vertiente derecha del arroyo de San Pedro (más para defender el agua del principal manadero de la villa que como protección del barrio interior, situado a mayor altura que la cerca) y se abriría al exterior quizá sobre la calle Mayor, pues ésa fue la principal línea de crecimiento del Madrid medieval, en una puerta que sería así antecesora de la posterior de Guadalajara. Desde aquí enfilaría paralela a la actual calle de los Señores de Luzón, alcanzaría el solar de la iglesia de Santiago y torcería hacia el noroeste para volver a unirse a la primera muralla más abajo de la Puerta de Xagra.


MURALLA CRISTIANA
 
MURALLA DEL ARRABAL