LA MURALLA MUSULMANA


La primera muralla de que dispuso Madrid se construyó en la década de 880, alrededor de la alcazaba o ciudadela (en árabe, al-mudayna o almudena) musulmana que, para acoger la residencia del gobernador y la sede del poder estatal, había crecido en la luego conocida como colina de la Almudena. La calidad de esta fortificación fue destacada por los cronistas musulmanes de la época; siglos después, Quintana la describiría como «fortíssima de cal y canto y argamasa, leuantada y gruessa, de doze pies -casi tres metros y medio- en ancho, con grandes cubos, torres, barbacanas y fosos». Los hallazgos arqueológicos la muestran como una recia muralla de caliza y pedernal con lienzos de 12 metros de altura y torres rectangulares, disponiendo ambos de zarpas escalonadas en sus bases; sus puertas eran de acceso directo sin recodo. Tenía una longitud total que rondaba los 760 metros y ocupaba una superficie de 4 hectáreas escasas.

 
Muralla musulmana de Madrid, sobre el plano actual
(1- puerta de la Vega; 2- arco de la Almudena; 3- puerta de Sagra;
con trama rayada- posible ubicación del castillo musulmán)


PUERTA DE LA VEGA

La puerta de la Vega (llamada de Alvega en los documentos medievales), muy probablemente la principal del recinto, se abría al suroeste -aproximadamente, a la altura de la hornacina situada en el arranque de la actual cuesta de la Vega, muy cerca de la entrada a la cripta de la Almudena- y, al decir del cronista Quintana, «por descubrirse desde ella vna gran vega a la parte del río, tomó della el nombre. Era también angosta, y estaua debaxo de vna fuerte torre cauallero; tenía dos estancias, y en el hueco de la de adentro auía dos escaleras a los dos lados, en cada vno la suya, muy angostas, por donde se subía a lo alto. En la de afuera auía en el punto del Arco vn agujero,donde tenían de secreto vna gran pesa de hierro, que en tiempo de guerra, con algún trabuco o torno dexauan caer con violencia, haziendo a los que hallauan debaxo mil menuzos. En medio de las dos estancias estauan las Puertas guarnecidas con vna rezia hoja de hierro y vna muy fuerte clauazón».

Puerta de la Vega (dibujo de Wingaerde)  
Puerta de la Vega y zona circundante (plano de Texeira)
Puerta de la Vega
(dibujo de Wingaerde)
 
Puerta de la Vega y zona circundante
(plano de Texeira)

Es muy probable que no fuese una sola torre, sino dos, las que protegían la puerta; en ese caso, ambas estarían unidas por un matacán que les conferiría el aspecto de recio torreón único. Es así como aparece en las vistas de Wingaerde y en el plano de Texeira; ésta de la Vega es, por cierto, la única puerta medieval madrileña de la que se conservan documentos gráficos -los citados- suficientemente detallados, y la que se mantuvo en pie por más tiempo, pues el caserío no pudo crecer a su salida. Ésta era un camino o carril empinado siempre lleno de lodo y objeto de continuas reparaciones, casi barranco por su gran desnivel, que conducía hasta las proximidades del Manzanares. Excavaciones recientes han sacado a la luz la cimentación de una de las torres laterales de la puerta original, de 4'5 metros de ancho y 3'5 de saliente respecto a la muralla.

La puerta se demolió y reconstruyó en 1708, y en 1820, a instancias de la última duquesa de Benavente, viuda de Osuna, fue sustituida por un portillo de madera, que se derribó definitivamente hacia 1870.


Tramo PUERTA DE LA VEGA - ARCO DE LA ALMUDENA

Desde la puerta de la Vega, la muralla torcía en dirección sudeste para atravesar el terreno sobre el que mucho después se construirían las casas del marqués de Malpica. Los 100 metros iniciales de este lienzo (ver fotografías), con seis torres rectangulares en su desarrollo, quedaron al descubierto en 1975 (parte de ellos ya eran visibles desde 1950) tras los trabajos de limpieza y desescombro realizados en el solar de la calle Mayor, número 85. La cimentación y el basamento están construidos con sillares de pedernal escuadrados al exterior, y el cuerpo principal lo forman un doble paramento de sillares de piedra caliza con aparejo cordobés -doblemente atizonado- y un núcleo interior de mampostería trabada con argamasa de cal; su espesor es de unos tres metros y su altura varía entre los once y los doce.

Primera parte del lienzo que unía la Puerta de la Vega con la de Santa María (estado actual)
Primera parte del lienzo que unía la Puerta
de la Vega con la de Santa María
(estado actual)

La primera de las torres visibles es la cimentación de la que flanqueaba la Puerta de la Vega a su derecha según se entraba al recinto; tiene 3,5 por 4,5 metros en planta, y una altura que no supera los 2 metros. La propia puerta y su torre defensiva izquierda han de encontrarse bajo la calle Mayor. La segunda torre de este lienzo aparece desmontada, y a continuación de ella hay un portillo adintelado de 2 por 1 metros, de la misma época que la muralla. Las dos torres siguientes, tercera y cuarta, están conservadas en gran parte de su altura. Del cuarto de estos torreones arranca un lienzo de muralla de unos cuarenta metros de longitud que se dirige, enfilando al sur, hacia el lugar donde la tradición sitúa la ya citada Torre de Narigues, que hubo de desaparecer antes de 1650, pues ya no figura en el plano de Texeira. Este tramo es visitable, y se encuentra en el actual Parque del Emir Mohamed I. El lienzo visible continúa por el solar de la calle Mayor, número 83, con un quinto torreón completo, y pasa bajo el edificio de la calle Bailén, número 12, con un sexto y último torreón entero.

A la derecha, el lienzo que uniría el cuarto torreón con la Torre de Narigües
A la derecha, el lienzo que uniría
el cuarto torreón con la Torre de Narigües

Quinto torreón, en la calle Mayor 83
Quinto torreón, en la calle Mayor 83

Lienzo de muralla bajo el edificio de C/ Bailén, 12
Lienzo de muralla bajo el edificio de C/ Bailén, 12

A continuación de este extenso lienzo visitable, la muralla atravesaba la actual calle de Bailén a la altura del estribo norte del Viaducto y rodeaba, girando bruscamente al norte, el solar en el que luego se edificarían -siglo XVII- las casas del duque de Uceda (más tarde, Capitanía General); el posterior Pretil de los Consejos, que da nombre a la calle trasera del palacio de Uceda, se construyó precisamente para contener las tierras que antes sostenía la cerca. Inmediatamente después, el muro se abría, ya sobre la calle Mayor, en la segunda de sus puertas.


 

ARCO DE LA ALMUDENA

Era ésta el arco de la Almudena, que daba salida hacia oriente y estaba situada sobre la calle Mayor, a la altura de la embocadura de la del Factor. El cronista Quintana la describió como «vna torre cauallero fortíssima de pedernal, cuya fortaleza se experimentó en la dificultad que tuuieron muchos oficiales para desencajar la cantería della, quando por ensanchar aquel passo se derribó; y deuía de ser angosta, pues fue necessaria su ruina para la comodidad del passo». Estaba protegida por una única torre, y ya en 1515 hay noticias de su ruina casi total, pues en las Actas del Concejo se habla de que la «torre e arco del Almudena se enpezó a caher e se cayó, de suyo, un pedazo della, e lo que queda está en mucho peligro e en perjuizio de los que por allí pasan», y, más gráficamente todavía, en palabras atribuidas al regidor Francisco de Luzón, «que todas las vezes que pasa por allí pasa con miedo». Es probable que ya en aquel momento fuera derribada -su piedra se utilizó para reparo de "la puente de Valnadú"- y sustituida por tres arcos de ladrillo, desapareciendo finalmente éstos con ocasión del recibimiento en 1569 a doña Ana de Austria, esposa de Felipe II.


El arco de la Almudena según el dibujo de Cristóbal de Villarreal de 1549

Las únicas representaciones conocidas de esta entrada al recinto musulmán son las del dibujo de Wyngaerde, tan simplificada que es de escasa utilidad (en ella se adivina una puerta situada en el propio cuerpo de una torre de gran tamaño), y la del croquis de Cristóbal de Villarreal, en el que se dibuja como un acceso recto bajo arco de medio punto con un único torreón defensivo.


Tramo ARCO DE LA ALMUDENA - Cierre norte

Desde el arco de la Almudena, la muralla seguía la curva de la calle del Factor (ésta podría haber sido, así, recuerdo de una ronda exterior o cava de la muralla, en su tramo más vulnerable) hasta alcanzar los altos de Rebeque (cota más alta de este recinto). El cierre norte de esta muralla es su sector más desconocido, y se supone que discurría por la plaza de la Armería, de este a oeste, a lo largo de una línea quizá quebrada. El lienzo occidental de este tramo apareció en las excavaciones realizadas en 1999 en dicho lugar, totalmente desmontado, incluso en su cimiento. Según las conclusiones entonces obtenidas, los lienzos de esa muralla habrían desaparecido a finales del siglo XIV o principios del XV, y a mediados del XVI todas las piedras de sus cimientos se habrían reutilizado en la construcción de las caballerizas y la Real Armería. Al exterior, este tramo septentrional de muralla quedaba protegido por una cava o foso artificial constatada en las citadas excavaciones de 1999, que seguramente aprovechaba una brecha natural del terreno en el borde del escarpe sobre la vega del Manzanares, ahondada y alargada luego a propósito para cubrir la longitud total del flanco.


 

PUERTA DE SAGRA

En este último tramo se supone que se abría la Puerta de Sagra -Asagra en algunos documentos medievales-, tercera y última de las que comunicarían el recinto de la alcazaba con el exterior, orientada hacia el norte. La puerta existió, efectivamente, pero los datos conocidos la asocian a la muralla cristiana. La mención más antigua sobre ella se encuentra en una carta de donación de diciembre de 1190, en la que aparece citada como «portam de sacra in arravalde», y seguramente ya no correspondía a la supuesta puerta original abierta en el recinto musulmán. La etimología del nombre (Sacra, Sagra, Xagra o Asagra en distintos documentos de los siglos XV y anteriores) habría que buscarla en la cercanía del portal al "campo" o "espacio agrícola".


 

TRAMO PUERTA DE SAGRA - PUERTA DE LA VEGA

El cierre norte del recinto islámico finalizaba en dos lienzos rectos orientados al noroeste, a partir de los cuales la línea amurallada se quebraba en tres o más tramos con orientación conjunta a poniente que alcanzaban la puerta de la Vega. En las excavaciones de 1999 y 2007 aparecieron los dos lienzos citados y los cuatro siguientes, totalizando más de setenta metros lineales de muralla, además de siete torres y un portillo auxiliar. El trazado en planta de esta primera mitad del sector occidental del recinto ya había aparecido dibujada en tres planos: el de Texeira (1656), con la representación junto al extremo occidental del edificio de las caballerizas de tres cubos cilíndricos que bien podrían ser vestigios más o menos modificados del ángulo noroeste del tramo; el proyecto para el Paredón del Parque, de Gómez de Herrera (1625), en el que se dibujan los dos lienzos de orientación noroeste; y el Plano Parcelario de Ibáñez de Ibero (1872-74), que reproduce estos mismos lienzos y añade la primera parte del tramo orientado al oeste.


LA MEDINILLA O RECINTO INTERMEDIO


Trazado de la medinilla, según Manuel Montero Vallejo

Caballero Zoreda (1983) y, sobre todo, Montero Vallejo (1986) han apoyado la hipótesis de que antes de la entrada de Alfonso VI ya se hubiera construido una segunda muralla defensiva que permitiera guarecer dentro de muros, de forma permanente, a la población de los arrabales musulmanes de la ciudad, precisamente en unos años (segunda mitad del siglo XI) en los que la frontera del combate estaba muy cerca y la presión de las campañas militares castellanas se hacía más acuciante por momentos. La hipótesis se basa, fundamentalmente, en unos restos hallados hacia 1944 en la plaza de la Villa (que Oliver Asín cree, sin embargo, pertenecientes a los antiguos viajes de agua) y la posible existencia de un cubo de muralla en la iglesia de Santiago, desmontado en 1648 para la reforma de su capilla mayor (aunque la lectura atenta del documento que lo menciona no justifica la rotundidad que se le ha atribuido). De haber existido, este muro intermedio podría haber comenzado en algún punto cercano al pretil de los Consejos, habría bordeado a media ladera la vertiente derecha del arroyo de San Pedro (más para defender el agua del principal manadero de la villa que como protección del barrio interior, situado a mayor altura que la cerca) y se abriría al exterior quizá sobre la calle Mayor, pues ésa fue la principal línea de crecimiento del Madrid medieval, en una puerta que sería así antecesora de la posterior de Guadalajara. Desde aquí enfilaría paralela a la actual calle de los Señores de Luzón, alcanzaría el solar de la iglesia de Santiago y torcería hacia el noroeste para volver a unirse a la muralla a la derecha de la Puerta de Sagra.